|
La mayoría de las personas con epilepsia son capaces de mantenerse a sí mismos y a sus familias. Sin embargo, si sufre ataques de especial gravedad de forma continuada a pesar del tratamiento y le resulta imposible trabajar, es posible que pueda optar por uno de los dos programas federales de ayudas económicas. Uno se denomina Renta de Seguridad Suplementaria (Supplemental Security Income, SSI). Está destinado a los individuos cuyos ingresos, ahorros o bienes son muy limitados. El segundo programa se denomina Seguro frente a la Incapacidad (Security Disability Insurance, SSDI). Pertenece al sistema de la Seguridad social. Está destinado a personas que han trabajado durante un cierto período de tiempo y han contribuido a la Seguridad social a través de deducciones en sus nóminas o cuyos padres han contribuido de esta forma. En ambos casos, ha de demostrar que no puede trabajar debido a los efectos de los ataques. Puede disponer de más información sobre estos programas en su oficina local de la Seguridad social o en la Fundación para la Epilepsia. Su oficina local de la Fundación para la Epilepsia también dispone de información sobre cómo obtener medicamentos a bajo precio, sobre descuentos en el transporte público y en otras reducciones del coste de vida en su zona. Transportes¿Es posible manejar si se sufre epilepsia? Sí, siempre que no se sufran ataques mientras se conduce. Los legisladores de cada estado han intentado decidir cuál es el período adecuado que debe transcurrir sin que una persona sufra ataques antes de poder permitirle conducir. El período de tiempo sin haber sufrido ningún ataque varía en función del estado, pero suele ser de entre tres meses y un año. Algunos estados no tienen en cuenta los ataques que sólo ocurren durante las horas de sueño, no afectan a la consciencia (denominados comúnmente auras) o están precedidos por un aviso muy largo. Al solicitar una licencia, algunos estados pueden requerir que su médico envíe una carta al Departamento de Vehículos de Motor en la que se especifique que dicho individuo no sufre ataques y que, en su opinión, puede por consiguiente manejar de forma segura si cumple el resto de requisitos. Algunos estados requieren que los médicos informen al estado sobre las personas que presentan lapsus de consciencia. La Fundación para la Epilepsia se opone a esta disposición reglamentaria porque no resulta de utilidad e interfiere en la relación médico-paciente. Si en el estado en el que reside existe este tipo de requisito, es posible que desee solicitar al legislador que lo elimine. Infórmese exactamente sobre las normas sobre conducción y epilepsia en su estado, aunque no controle aún los ataques lo bastante como para poder conseguir la licencia de manejo. Le ofrecemos esta información en una lista con cada uno de los estados. La conducción es un privilegio que implica una gran responsabilidad. Se puede proteger a sí mismo y proteger a otras personas si sigue estas recomendaciones:
Existen diversas alternativas a la conducción de su propio vehículo: el transporte público, los coches compartidos, los taxis y los programas especiales que ofrecen transporte a las personas cuyas discapacidades no les permiten manejar. También habrá ocasiones en las que simplemente tendrá que pedirle a alguien que le lleve. Si suele depender de determinadas personas para que le trasladen, intente buscar algún servicio que les pueda proporcionar para devolverles el favor y así sentirse más cómodo aceptando su ayuda. SegurosNormalmente es más difícil para las personas con epilepsia conseguir un seguro médico, de vida o de automóvil que para las población en general. Según las circunstancias individuales, es posible que se nieguen a conceder seguros de vida o exijan primas más altas. Sin embargo, quizá le interese unirse a un grupo o una organización que ofrezca a sus miembros un seguro de vida a cambio de una tarifa colectiva. Otra forma de obtener cobertura para su familia es obtener una póliza que cubra lesiones o muerte accidental. Normalmente se ofrecen sin tener que presentar un examen médico o su historial clínico. Lea con atención la póliza para comprobar que no se establecen excepciones para los accidentes causados por una enfermedad. Con frecuencia, a las personas con epilepsia les resulta difícil encontrar un seguro médico en el sector privado debido a que tienen una enfermedad "preexistente". De nuevo, las pólizas colectivas ofrecen una mayor protección porque existen límites en las cláusulas referentes a enfermedades preexistentes. A veces, las pólizas excluyen los gastos relacionados con la epilepsia, mientras que cubren todo lo demás. En otras ocasiones, se especifica un período de espera de cobertura |
|
|